Archivo Histórico Comité Monseñor Romero

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Nicaragua

EL MOVIMIENTO COMUNAL SE REACTIVA.

*Los planes anunciados por el gobierno de Violeta Barrios de derogar a las leyes 85 y 86, lo que afectaría la vivienda de amplios sectores populares urbanos, especialmente de Managua, es un factor que ha contribuido a la reanimación y reorganización del Movimiento Comunal. Para tener mayores elementos sobre esta situación y la evolución del movimiento, conversamos con Braulio Urcuyo, capacitador del Movimiento Comunal de Nicaragua, quien participó en su fundación.

…el accionar comunitario se ha visto obstaculizado por la política revanchista que, incluso en algunas alcaldías, ha llegado a negar la participación organizada de las comunidades, a negarle el acceso a la gestión ante el alcalde o el consejo municipal, que no toma en cuenta los criterios de esta población que se encuentra organizada. (…)

Ahora bien, cuando hablamos de revanchismo político, nosotros lo podemos ver claro en un problema actual: el problema de la vivienda. Antes de la entrega del gobierno sandinista, aquí se dictaron dos leyes fundamentales: las leyes 85 y 86, que son conocidas popularmente, en las cuales se trataba de dar una protección a todos aquellos que estuvieran habitando una casa que el Estado la administraba, y de entregarle un título de dominio a quienes consiguieran un lote en cualquier lugar.

Estas leyes fueron sometidas a discusión por medio de un proyecto de ley presentado por unas fracciones del partido conservador, con el fin de devolver le estas propiedades a sus antiguos dueños, que fueron somocistas.

Esto lógicamente provoca una situación social tensa, porque nosotros somos un Movimiento Comunal, por lo tanto tenemos que velar por los intereses sociales, los intereses comunitarios, tiene que estar al lado de la lucha de los beneficiarios de estas leyes, que llegan alrededor de las 200 mil familias en todo el país, solo por viviendas y lotes. No estamos hablando aquí de los beneficiarios de la reforma agraria.

En primer lugar, hemos venido advirtiendo que tocar el problema de la vivienda, cuando aquí hay un índice de desempleo de más del 46% reconocido, donde hay un deterioro del nivel de vida drástico, y no hay alternativas de solución a estos problemas a corto ni mediano plazo… o sea un panorama muy negro, además de estar en una situación muy crítica por la alimentación, vienen de remate a afectar el techo donde uno vive, lógicamente va a generar, como ya lo está haciendo, una movilización social que, si se pone en contra el mismo gobierno, va a llevar una movilización mayor de los pobladores, que están buscando nuevas formas organizativas.

Estas nuevas formas organizativas que han surgido de estas luchas, no están siendo impuestas por ningún organismo ni ha habido una directriz, sino que una persona que quiere defender su derecho a la vivienda, se organiza con el otro que está jodido; esto ha llevado a que se creen comisiones municipales de inquilinos, frentes de lucha por la vivienda y ya estamos hablando de un comité nacional a partir de la representación de los diferentes departamentos.

Actualmente hay un proceso de organización, discusión y movilización en la base, que consiste en buscar, recaudar, por una parte, 100 mil firmas, para decirle a la Asamblea Nacional: miren, ustedes están locos, no discutan eso porque es un detonante del estallido social.

La lucha es cívica, de resistencia, no va a haber un enfrentamiento armado, incluso ya se le está diciendo a la gente que no firme ningún convenio con la alcaldía ni con el Banco de la Vivienda de Nicaragua, que no está obligado a devolver lo que le pertenece. La Procuraduría General de Justicia ha firmado devoluciones, pero no puede entregar a otros lo que te pertenece, el Estado podrá indemnizar a los afectados, a quienes fueron dueños en su tiempo, pero nada más.

Hay otras acciones, como la de luchar contra el desalojo, evitar que lleguen los jueces o la policía, ellos solo pueden notificar, pero no pueden sacar a nadie de su propiedad. O sea, lo que se está dando es una lucha social comunitaria, justa, necesaria, por sus derechos. No están peleando un mejoramiento de las cosas, sino que se respeten sus derechos.

En tal medida, consideramos que vamos a ir dando respuestas en el momento, de acuerdo a como actúe el gobierno, porque ellos mismos han dicho de que una parte del gobierno no está de acuerdo con derogar estas dos leyes y que se puede utilizar el veto presidencial; pero tanto Antonio Lacayo como otras fracciones, representan intereses de la oligarquía y la burguesía, y ellos pueden negociar algunas otras leyes.

En realidad ellos quieren probar, están midiendo fuerzas, es la primera gran batalla que el gobierno están dando al pueblo con la política del dominó, tratando de mover una pieza para destruir al resto. ¿Entonces, de qué estabilidad estamos hablando? En todo caso, de ellos será la responsabilidad de lo que pueda suceder, nosotros mantenemos que esta lucha es cívica, es popular, no es de “unos cuantos sandinistas locos”, como nos han señalado, sino de por lo menos medio millón de personas beneficiadas por la revolución.

Hablábamos de que el Movimiento Comunal pasó una etapa de partidización, cumplía las orientaciones del Frente Sandinista; pero desde el 85 se viene luchando contra eso y en el 88 fue más claro al decir que no es un apéndice del Frente Sandinista. El Movimiento Comunal es de, por, para y con la comunidad.

Estos elementos llevan a que si el Frente Sandinista, como partido de vanguardia que se propone, viene a seguir siendo vanguardia de la sociedad, tiene que estar inserto en las luchas populares, ganar el liderazgo en las bases y no por imposición. Esto supone, por ejemplo, que si hay una persona, un ciudadano de buena fe, actuando en su comunidad y que no es miembro ni militante del Frente Sandinista, pero es el líder comunitario, a él se le reconoce el liderazgo. Entonces el Movimiento Comunal deja de ser para-partidario.

Claro que nosotros consideramos que el proyecto social que se propone el Frente Sandinista a la sociedad nicaragüense, va en beneficio de los sectores populares, en cuanto a eso estamos de acuerdo, pero de que sea el Frente Sandinista el que diga lo que hay que hacer, no; eso no le corresponde, lo que le corresponde es ponerse al frente de la lucha, sino se queda atrás.

Ya las orientaciones y líneas no caben; ahora, las acciones, las tareas, los proyectos, surgen desde abajo, desde el hombre que sabe dónde le pincha el zapato.

(ALAI No. 140, Ecuador, Junio, 1991)


Referencia: AHCMR/DVD/RevistaCRIE/1991/276/no-especificado/no-especificado