Archivo Histórico Comité Monseñor Romero

No especificado

Monterrey, San Carlos, Costa Rica, 18 de febrero de 1985

DEL PUEBLO CATOLICO

AL CONGRESO ESTADOUNIDENSE

Señores

Congreso de los Estados Unidos Washingtong, EUA

Respetables señores:

No es para ustedes desconocido el estado de violencia que grupos armados mantienen en contra del pueblo nicaragüense.

Para la realización de tales nociones guerreristas han tenido que usar el territorio de Costa Rica, violando nuestra soberanía y nuestras leyes. Por eso el pueblo costarricense, sin ser experto en asuntos militares y de guerra ideológica, especialmente en nuestra zona, hemos tenido que palpar frecuentemente perturbando el procese de paz tan anhelado por los pueblos centroamericanos.

Quienes escribimos el presente manifiesto somos campesinos católicos en compromiso por el Santo Evangelio, a contribuir en pro de la justicia, eslabón indispensable para el florecimiento del Reino de Dios entre los hombres. Habitamos en la zona Norte de Costa Rica, desde donde siguen operando, apoyados por quienes venden por dinero sus conciencias y perjudican nuestros ideales de paz y nuestra condición anímica y económica.

Adjunto: Firmas que respaldan el presente manifiesto. Nuestro deseo es unir esfuerzos en busca de acuerdos fraternos. Sabemos que la guerra es el medio más contradictorio para lograr la paz.

Les pedimos con la confianza y el respeto que debe unir a nuestros pueblos; no se apruebe más financiamiento a grupos armados ni desestabilizadores; se opongan ustedes al envío de asesores militares y que nos permitan vivir libres, sin espionaje ni imposiciones.

La sangre que se derrama en toda Centroamérica es la misma sangre de Jesucristo. Por amor a Él, nuestro Salvador, representado en la imagen del hombre. Les suplicamos señores congresistas agotar esfuerzos en favor de la paz, de la justicia y del bienestar de todos los hombres. Queremos practicar con libertad, la autodeterminación tan codiciada por nuestros marginados pueblos.

Señores congresistas, al expresar ante ustedes nuestro sentir, tratamos de cumplir las palabras del Santo Evangelio al relacionarlo con la situación dolorosa y desesperante que nos toca vivir en esta parte de América. El evangelio nos es primero a todo análisis de interpretación del hombre.

Esperamos sepan valorar nuestras inquietudes. Nosotros seguiremos en espera de que sus decisiones en Congreso, admitan las reiteradas súplicas de estos pueblos, víctimas constantes de colmados menosprecios. Trataremos de mantener vivas las esperanzas en el cese de la agresión.

(IGLESIA SOLIDARIA, Costa Rica, N°l, 1 abril 1985)


Referencia: AHCMR/DVD/RevistaCRIE/1986/171/no-especificado/no-especificado