Archivo Histórico Comité Monseñor Romero

Acciones militares del FMLN

Ofensiva militar, ofensiva psicológica

Después de dos operativos que movilizaron a más de 3,000 soldados contra las posiciones rebeldes del Cerro de Guazapa y que habrían dejado un saldo de 60 muertos entre los guerrilleros, según el Comité de Prensa de la Fuerza Armada (COPREFA), el ejército gubernamental salvadoreño se prepara a lanzar la tercera acción con el propósito de desalojar a los guerrilleros que operan desde esa zona. Pero, mientras la F.A. ataca en Guazapa, el FMLN lo hace en Chalatenango, La Unión, San Miguel y San Vicente (ver mapa). Se registra en particular la ocupación por la guerrilla de la ciudad de Santa Rosa de Lima, de 30,000 habitantes con un saldo de más de 40 soldados muertos según el FMLN y la ocupación del puesto fronterizo con Honduras, “El Amatillo”.

Esta última ocupación, se ha convertido en un problema internacional al fallecer, según reportes periodísticos, ciudadanos de varias naciones centroamericanas; el FMLN denunció también el ingreso de militares hondureños en territorio salvadoreño. La toma de El Amatillo, junto con el control de la carretera litoral, por los insurgentes, y la voladura de seis puentes, deja prácticamente incomunicado a El Salvador, con el sur de la región. En el norte, las Fuerzas Populares de Liberación (FPL) prosiguen con la ofensiva lanzada por el FMLN a raíz de la muerte de los Comandantes “Ana María” y “Marcial” (Inforpress 538 y 539). Las FPL son dirigidas ahora por Salvador Guerra, Comandante general y sustituto del Comandante en jefe; Leonel González, responsable de organización y Miguel Castellanos, jefe del Frente Urbano, los tres siendo miembros de la Comisión Política.

Los éxitos de los insurgentes habrían provocado una desmoralización entre las F.A. El ex-viceministro de la Defensa, Coronel Francisco Castillo, capturado por el FMLN en junio de 1982 (Inforpress 498) aseguró recientemente que existe una superioridad de la guerrilla y síntoma de derrota de la F.A. que se reflejan en “el alto número de soldados que se rinden en los primeros momentos del combate”. Estos soldados, rápidamente liberados por los rebeldes que los entregan a la Cruz Roja Internacional o que los sueltan cerca de ciudades o aldeas, se están volviendo uno de los mayores problemas del ejército salvadoreño. Observadores occidentales consideran que ello es una verdadera “espina en el flanco” de la F.A.

Por su lado, COPREFA, acusa a la guerrilla de lanzar una campaña psicológica en la cual “los terroristas distribuyen panfletos, mensajes radiales, rumores y liberación de personal”.

Según parece, los soldados, ante la perspectiva del combate, o la alternativa de rendirse, pasar un tiempo como prisioneros y después ser liberados, escogen cada vez más frecuentemente esta segunda alternativa, sobre todo porque, según trascendió, la F.A. proyecta “enviarlos a casa”, una vez liberados por los insurgentes, para evitar que sirvan de agentes multiplicadores del “entreguismo”. Por otro lado, se registran también episodios de “resistencia hasta la muerte” por parte de los defensores de algunas ciudades sitiadas por los guerrilleros.

(INFORPRESS C.A. 5 mayo 1983)


Referencia: AHCMR/DVD/RevistaCRIE/1983/124/derechos-humanos/acciones-militares-del-fmln