Archivo Histórico Comité Monseñor Romero

Documento de Santa Fe. Una nueva política interamericana para los ochenta

LOS PUEBLOS AVANZAN

EL IMPERIO CONTRA-ATACA

El 17 de enero de 1981, a una semana de lanzada la primera ofensiva del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional de El Salvador (FMLN) y días antes de la asunción de Reagan a la presidencia de EU, Adolfo Gilly afirmaba: “…El señor Reagan no puede permitirse ‘perder la cara’… frente a la revolución de El Salvador: toda la credibilidad de su programa y de sus amenazas universales quedaría en cuestión… Con la cabeza fría hay que mirar esta perspectiva. El FMLN está ganando posiciones y demostrando en la guerra su legitimidad como fuerza representativa de la nación salvadoreña. Cuanto más se afirme en ese camino, más crecerá el peligro de intervención, pero también más caro será su costo para los eventuales invasores”.

(Adolfo Gilly: Editorialista del periódico UNO MAS UNO. “El Salvador, Voces de Intervención”, en Uno más Uno, México, 17 de Enero 1981).

De allí el título del presente capítulo, “Los pueblos avanzan, el Imperio contraataca”. Estamos convencidos –y tal convencimiento no proviene de una pura y fría disquisición intelectual- de dos cosas muy simples: una, que cuando los opresores cierran todos los caminos de libertad humana progresiva a los pueblos, éstos recurren a las armas como el último recurso para acabar con su denigración, explotación y sometimiento. Y la otra, que cuando los pueblos inician la batalla para escribir con su sangre su propia historia y para diseñar con sus propias manos el curso de ésta los opresores se convierten en fieras, su desesperación se traduce en genocidio, en bombas de napalm, en políticas de escarnio. Para decirlo en pocas palabras, se transforman en verdaderos “heraldos de la muerte”.

Sin embargo hoy, los heraldos de la muerte centroamericanos -y en estos momentos, claramente los que gobiernan y masacran al pueblo salvadoreño y guatemalteco- se han visto impotentes frente a la decisión inquebrantable de estos pueblos en lucha de dar hasta su última gota desangra por ver, más temprano que tarde, a su patria liberada. Es esta impotencia de los verdugos directos la que clama -ya sin vergüenza de hacerlo en voz alta- por hacer intervenir la mano negra de su amo del norte.

Pero no podemos conformarnos con una mera interpretación “limosnera” de lo que ha llegado a ser una verdadera escalada intervencionista del “hermano mayor” en Centroamérica y El Caribe, pues sería” del todo falsa. Tal como veíamos en el “Documento de Santa Fe”, para los estrategas de la agresiva política exterior reaganeana, “…La situación real que enfrentan los gobiernos latinoamericanos que se encuentran bajo el ataque de grupos revolucionarios locales, asistidos por el eje cubano-soviético, NO DEBE SER ENTENDIDA COMO UNA AMENAZA A SUPUESTAS OLÍGARQUIAS, SINO COMO UNA AMENAZA DIRECTA A LOS INTERESES DE LA SEGURIDAD DE ESTADOS UNIDOS”.Y, si nos atenemos a las recomendaciones de tal Informe y hacemos tan sólo un seguimiento de la cronología con que acompañamos estas notas, podremos admirarnos de la fidelidad inquebrantable con que la administración Reagan las ha implementado paso a paso en el curso de este año.

En realidad casi se nos hace superfluo hacer un comentario anexo a esta cronología, especialmente después de haber sido precedida de párrafos del Documento de Santa Fe, que tan abiertamente desenmascara los verdaderos propósitos de la política imperial hacia AL y, particularmente, hacia el área centroamericana y caribeña. No obstante, quisiéramos hacer hincapié en algunos aspectos que nos parecen importantes para una mejor comprensión del trasfondo de este proceso intervencionista.

Uno de ellos se refiere al carácter permanente, multifacético, multilateral y en constante ascenso, profundización y extensión de este proceso intervencionista. En un primer momento (1980 y hasta principios del presente año) se estimó que una muy posible intervención estadounidense en El Salvador originaría una “centroamericanización” del conflicto. Hoy día sin embargó la llegado éste a tales niveles, que la hipótesis de la formación de un “triángulo estratégico” conformados por los gobiernos de El Salvador, Honduras y Guatemala y comandado por EU para hacer frente, primero a la insurgencia salvadoreña, luego a la guatemalteca y así “prevenir” potenciales subversiones en la “pacífica Honduras” y la “democrática Costa Rica”, poniendo atajo -sino ahogando el “virus revolucionario nicaragüenses”, resulta insuficiente para analizar el curso que ha tomado la política exterior de EU.

Es claro que, desde que Reagan y su equipo asumen el gobierno de EU, la intervención centrada primeramente en el área centroamericana, va rápidamente transitando hacia El Caribe, dado que los estrategas de Washington han considerado globalmente a la región centroamericana y caribeña como un todo, donde precisa “detener la intromisión soviética”, atacando por cada uno de los flancos abiertos. De allí que, el Pentágono norteamericano esté traspasando eficiente y crecientemente la “operación” intervencionista, en primer lugar, a los propios militares salvadoreños (incremento masivo de “ayuda”, asesoramiento y apertrechamiento militar); en segundo lugar, a sus confráteres fronterizos, Honduras y Guatemala; a un tercer nivel, a los regímenes mili tares del Cono Sur; y, por último, aunque con un rol fundamental, a los regímenes seudo-democráticos de A.L., cuya función es la de orquestar una campaña rimbombante

El Salvador: ayuda multilateral y de Estados Unidos

(US\$m).

……………………………………años fiscales de EE.UU.

……………………..1979……………………1980…………………………1981

E.E.U.U…………….26.3……………………78.4…………………………162.9

AID………………….6.9………………………52.3………………………..…82.6

PL-480*..……………2.9………………………..5.5…………………………..17.4

Cuerpo de Paz.…….1.6…………….…………0.5……………………………..

ayuda militar………………………..………….5.9……………………………..

Eximbank………….…6.4…………..…………..0.7…………………………….n/d

OPIC……………….….8.5………………………..……………………………….

CCC……..l…………….……….………………..4.0………………….………..22.0

HIG……………………..……….…….………….9.5………………….………….5.5

Multilateral……………53.0…….……………..105.5………………….……….302.0

Banco Mundial……….23.5……………………….……………………………..77.0**

BID……………….…….29.5…………………….48.5………………………..…101.6**

FMI……………………….………………………57.0………………………….123.4

Total……………………..79.3…………………….183.9…………………………454.9

*programa de “Alimentos para la Paz

** total de proyectos costeados.

de desinformación con el objeto de “preparar los ánimos” para la última etapa de la intervención: ya no se trataría necesariamente de un desembarco masivo de “marines” o “boinas verdes” estadounidenses, sino la incursión, también masiva de soldados “hispanohablantes”, carne de cañón de las numerosas FFAA, que en el continente latinoamericano obedecen con asombrosa docilidad a su amo del norte.

La intervención tampoco se ha limitado geográficamente a los países del área centroamericana en conflicto. Cada vez se ve con más claridad y evidencia que los dardos finales van dirigidos a desplomarla revolución sandinista en Nicaragua (*)

*(campañas de desestabilización, retiro de créditos ya otorgados, incursiones somocistas desde la frontera hondureña, acusaciones de intervención en la guerrilla salvadoreña, etc.)

y bloquear, aislar y hasta invadir Cuba con el fin de hacer desaparecer del mapa el “enquistamiento soviético” en El Caribe. En este contexto se entienden, además las constantes amenazas y las cada vez más frecuentes y agresivas maniobras navales norteamericanas en el Mar Caribe con el fin de mostrar el colmillo que, en cualquier momento, podría incrustarse en las entrañas mismas del David revolucionario, comenzando por cualquier miembro de su cuerpo, ya sea El Salvador, Granada, Cuba, Nicaragua…

Esta escalada llegó, a fines del mes de agosto, a un punto en el que se observaba la arremetida intervencionista multiplicada en la región, dando fundamento a que se pensara, sin necesidad de especular, que en cualquier momento se iniciaría la asonada definitiva de los invasores.

A esta situación vino a ponerle atajo el oportuno Comunicado franco-mexicano (27 de agosto) donde se reconoce la representatividad política del FDR-FMLN, se pronuncia abiertamente en contra de la intervención en El Salvador y se aboga por la búsqueda de una solución política de negociación entre las partes en conflicto. Dicha declaración obligó a centrar los ojos de occidente en la conflictiva área centroamericana y caribeña y logró que con claridad se decantaran las posiciones pro y anti- intervencionistas. Europa, casi en su totalidad apoyó la posición franco-mexicana, así coma también lo hicieron amplios sectores democráticos Jorge Castañeda estadounidenses y algunos latinoamericanos. Gran parte de América Latina, sin embargo, se pronunció a favor del genocidio. Efectivamente, el 1º de septiembre los gobiernos de Argentina, Venezuela y Colombia encabezaron una declaración conjunta, a la que se sumaron posteriormente Chile, Bolivia, Guatemala, Honduras, República Dominicana, Paraguay, Uruguay e incluso bloques como el Pacto Andino, acusando a México y Francia de “intervencionistas” (sic).

E.U., apoyó complaciente dicha “declaración de los nueve” y comenzó a urdir la próxima etapa de la escalada con el fin de ampliar aún más el abanico de apoyos internacionales a su política multilateral y polifacética de intervención. Es así como pudo llegar a] máximo de su regocijo cuando concitó el apoyo casi unánime del continente latinoamericano en la Asamblea General de la OEA, a principios de diciembre: un SI rotundo a la nueva carta intervencionista presentada; esto es, las elecciones “democráticas” en El Salvador para marzo del año entrante.

Ciertamente, no sabemos cuál será el curso ni cuál el desenlace de la escalada intervencionista en Centroamérica y El Caribe. No obstante, estamos ciertos de que, aun cuando la guerra de liberación nacional emprendida por los pueblos salvadoreño y guatemalteco esté conduciendo, más que a una centroamericanización del conflicto, a su regionalización -ampliándose a toda el área caribeña- y, más aún, a su latinoamericanización, no nos cabe ninguna duda de que FRENTE AL GOLIAT QUE CONTRA-ATACA, DAVID VENCERA.


Referencia: AHCMR/DVD/RevistaCRIE/1982/88/editorial/documento-de-santa-fe-una-nuev