Archivo Histórico Comité Monseñor Romero

EL Bloque Popular Revolucionario informa

EL SALVADOR: LAS CLASES DOMINANTES EN CRISIS.

(J.M. ALPONTE.)

Es una nación de 20 mil 935 kilómetros cuadrados con cuatro millones trescientos mil habitantes que en 1977 contaba con 570 dólares por habitante y año (Nicaragua, entonces. 830 y México, en ese periodo, mil 110 dólares) y una tasa demográfica semejante a la mexicana: 3.5 porciento. Como Colombia —cuya radiografía de dominación he realizado días atrás-. El Salvador ha visto incrementar sus contradicciones básicas con la “bonanza” de los precios in-Internacionales del café. Es Una vieja ley que en una sociedad tradicional, con un sistema injusto en la distribución del ingreso, el incremento acelerado de la masa monetaria posibilita un aumento de la conflictividad social en vez de disminuirla. En síntesis, el grupo minoritario que controla el ingreso-hace más evidente la pobreza general en los periodos de flujo monetario, cuando la inflación se incrementa por la fragilidad del aparato de producción. La dicotomía entre pobreza y opulencia social adquiere, en consecuencia, una connotación mucho más profunda. Téngase en cuenta por ejemplo que en 1976 los precios altos del café (que generan el 50 por ciento de las aportaciones) posibilitaron que los ingresos de ese sector se aplicaron en sólo doce meses: de 169 millones de dólares a 376 millones. Pero la, oligarquía exportadora que controla el café que en 1977 viera acrecentar todavía sus ganancias se encontró después con alteraciones en los precios mundiales y una crisis meteorológica que afectó no sólo al café, sí no a otra exportación importante: el algodón. En esa etapa crítica que hasta entonces habla sido favorable a la agricultura de exportación se acentuaron las deficiencias estructurales de la agricultura salvadoreña, que ha sido incapaz de hacer frente a las necesidades primarias de la alimentación básica de las mayorías. En síntesis, el gobierno tuvo que importar maíz (400 mil toneladas) y se hizo evidente que la estructura agraria exportadora y la agricultura de insubsistencia constituían dos países distintos: el del régimen oligárquico sostenido por un ejército pretoriano y el del régimen de las masas expropiadas y desposeídas.

La contradicción objetiva entre miseria y opulencia, no juguemos, en consecuencia, a la apariencia de las cosas rio genera mecánicamente la rebelión ni el pensamiento crítico. La miseria objetiva tiene sobre si, con la subnutrición, el analfabetismo y él desempleo, una ideología dominante que permite convertir la miseria objetiva en sumisión o voto asignado. Al decir, en voto manejado y manipulado.

Pero en El Salvador se ha vivido, como en Nicaragua, una fase económica de transformación estructural, una transferencia de la agricultura expropiada a sectores industriales o de servicios más dinámicos de forma y manera que el manufacturero ha crecido hasta representar el 17 por ciento del promedio interno bruto, aunque la agricultura continué generando un 25 por ciento. Aun así, en torno de los sectores modernos se ha cristalizado una burguesía intermedia cuyos intereses de clase no coinciden ya con los de la última exhortadora y en derredor de ese nuevo grupo como pasó en Nicaragua tiende a establecerse un puente con la base proletaria.

El papel dominante que han jugado las compañías trasnacionales en el Mercado Común Centroamericano también ha tenido su papel en el proceso porque, como substrato lógico derivado de la diferencia de tamaño, la burguesía industrial se controlaba incapacitada para competir con aquella. Uñase a ese proyecto analítico el papel que ha jugado, contra la primera burguesía y la clase trabajadora, la elevación de los precios y, sobre todo, el aumento de los precios de la energía cuando el país tiene que importar el 57 por ciento de la que usa. Las contradicciones, en síntesis, se han acelerado y la contradicción objetiva entre miseria y opulencia que no cambiaba el signo de las cosas mientras el sistema estuvo inmóvil en el marco del proceso de acumulación tradicional ha pasado a funcionar de una manera dialéctica. Como es evidente, el país entero está en movimiento. La crisis dela dominación, que la coyuntura nicaragüense aumenta, plantea un cambio progresivo en la densidad del tiempo histórico: estamos en la crisis. “

Los catorce nombres históricos, las catorce familias salvadoreñas dominantes, cuyos apellidos -los Dueños, los Regalado, los Mesa Ayau, los Sol-Millet, los Quiñones, etcétera. Controlaban las grandes fincas de café, las llanuras de algodón y los bancos agrícolas y comerciales sufren, de frente, la quiebra estructural del régimen oligárquico. La historia de la lucha de clases en América Latina tan equivoca y compleja en toda la región comienza a instalarse, inclusive en El Salvador, en dimensiones de precisión mucho más ciertas. Es el cambio en el nivel de producción y. por tanto, en las relaciones sociales. La lucha aparece no corno un motín desarticulado, sirio como una progresiva alianza de clases donde cierta un consenso entre la burguesía más moderna y la basé obrera, y campesina más organizada.

En ningún caso hablo de un proceso mecánico, subjetivo, idealista, como resultado del conflicto entre la pobreza del as mayorías y la opulencia. Se trata, al contrario, de una crisis estructural de la clase dominante que se escinde en intereses no siempre coincidentes y que por tanto favorece la movilización social de la base desposeída. De ahí que la Iglesia, con un cliente la horizontal campesina y una clientela vertical burguesa - ha tenido que entrar también en la batalla. Las iglesias se están siendo testigos, porque sus muros no se taladran con las bayonetas en primera instancia, de la rebelión.

El gobierno militar de Humberto Romero, que sucediera al coronel Arturo Armando Molina en 1977. No es Somoza porque Somoza había sido impuesto, directamente, por el empresario Humberto Romero ha sido impuesto por los grupos oligárquicos salvadoreños que no constituyen ya en estos momentos, la fracción dominante de la burguesía nacional. Su historia es la historia particular de los preteríamos. Debajo está la explosión social del Caribe no de Nicaragua: no El Salvador; no de Guatemala con (a infra historia de una realidad: la crisis de los subsistemas creados por las compañías imperiales: United Fruit o Grace. El mundo está dejando de ser fácil.

UNO MAS UNO, 1 de septiembre de 1979, México.


Referencia: AHCMR/DVD/RevistaCRIE/1979/40/derechos-humanos/el-bloque-popular-revolucionar